Factores para evitar la ineficiencia en la formación de empresa
Consultoría de formaciónLa búsqueda de la eficiencia se ha convertido en una de las grandes obsesiones a los que nos ha obligado la crisis. En la mayoría de las sociedades se ha impuesto, por regla general, la optimización de recursos técnicos y, fundamentalmente, de dinero para conseguir el logro más absoluto. El sector de la formación no ha permanecido ajeno a esta tendencia.
Sin embargo, para ser eficientes en formación supone atender también una serie de factores o condicionantes externos a los que no suele prestarse la atención debida. Ya sea por su intangibilidad o porque los damos por asumidos e interiorizados, el tema es que hay al menos tres aspectos que, de no atajarse, aseguran la ineficiencia en materia formativa.
El primero de ellos, el lenguaje. Efectivamente, todos los participantes en un programa de actualización de conocimientos y habilidades deben compartir, como poco, unos códigos o unos mensajes. Tienen, en definitiva, que hablar un mismo idioma porque, en caso contrario, será imposible la transmisión de nuevos saberes.
Asimismo, se tendrá en cuenta el desempeño así como el nivel jerárquico de las personas a las que se quiere formar. Ni el programa ni las necesidades de formación de los directivos pueden ser las mismas que las de aquellos especialistas que desempeñan funciones concretas dentro del organigrama de la empresa, con todo el respeto que merecen ambos puestos.
Por último, debiera existir un equilibrio racional entre los objetivos que se persiguen, el programa y el número de horas disponibles. También sería interesante considerar los medios con los que se cuenta y la posibilidad de crear nuevas acciones que completen aquellos aspectos que, durante el seminario, han generado más dudas o han suscitado más interés.



